sábado, 16 de mayo de 2020

Vuelo Azul

 

 

 

 

 

 

 

 

Vuelo Azul

 

 

 

 

 

 

 

 

             Álvaro Gabriel Zopatti

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Apuntar hacia una estrella y soñar siempre llegar.

                    Avistar eternas huellas sin dejar nunca de amar.

Entregar los sentimientos a los hijos del gran sol.

A los hijos de este cielo que hoy claman por tu voz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Vuelo azul

 

Vuelo azul alto en tus ojos

como un cielo singular

sin fronteras evidentes

en los vientos por cruzar.

 

No hay palabras que me digan

como hacerlo realidad,

no me enseñan ni me guían

nada pude yo encontrar.

 

Ese vuelo me libera

de la etérea libertad

que me inunda si no espero

que abandona al esperar.

 

¿Por qué tantos planeamientos

en mi vuelo sin volar?,

en tus ojos casi míos

donde amo aterrizar.

 

¿Y por qué pedir permiso?

si tu cuerpo es mi ciudad,

si tus sueños son los ríos

que te llevan a mi mar.

 

Al pedir hoy más verdades

que me ayuden a volar

sin cuidado ya me rindo

sin temor a despegar.

 

 

Palabras abandonadas

 

Las palabras que hoy están abandonadas

buscan almas que le escriban al amor.

Vagan solas porque nadie las ampara

bajo estelas casi astrales de calor.

 

Buscan, buscan aires llenos de silencios

donde puedan descansar su corazón,

agotados de escapar de aquellos mundos,

aturdidos entre tanta sin razón.

 

Hoy encuentran su lugar y su refugio

en poemas muy amigos de la voz,

que ocultan sus tristezas mas profundas

tras mil letras bajo el nombre de “canción”.

 

No hay respuestas que convenzan a mi alma.

No hay sonidos que conmuevan a mi sol.

Sin misterios ¿de qué sirven las preguntas?

Si no existen, ¿las verdades de quién son?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llanto austral

 

 

Llanto austral de azules pinos

nada dices esta noche del amor.

No me mires preguntándome qué siento,

no hallarás ya más respuestas en mi voz.

 

No invocaré hoy tu nombre por nada,

ya lo hice cuando estuve por partir

y perdí mi esfera cósmica en un sueño

que entre sueños aún sueño revivir.

 

Por palabras he perdido ya mi rumbo.

El silencio es mi única verdad.

Ya no pienso en temores tan profundos,

ya no espero por el día que vendrá.

 

Tiempo, tiempo es todo lo que deseo

y deseo fuertemente no desear

ni rogar por retazos de alegría

que no alcanzan para ser felicidad.

 

Dame hoy tu silencio más profundo,

nada menos, sólo eso y nada más.

Un silencio que me busque cuando pienso,

que me lleve donde pueda no pensar.

 

 

 

 

 

Fiel voluntad

 

Corriendo detrás de ese destino

sin preguntarle si iba hacia allá,

partiste en silencio a otro camino

pintando con tierra tu fiel voluntad.

 

Reñidos recuerdos se han desvanecido,

se han agotado de tanto esperar

a ser enterrados en campos de olvido

o a ser elevados a sueños de sal.

 

Dejaste de lado vivencias mundanas,

esquivos deseos de un cielo fugaz.

Cambiaste tu mundo y sus tiernas miradas

por ojos dolidos que no pueden más

 

Dolores pasados, historias lejanas

componen tu esencia que exige verdad,

trazándote un mapa de heridas eternas

que marcan tu alma y tu fiel voluntad.

 

No puedes salir de ese cruel laberinto

intentas e intentas poderte elevar,

quedaste atrapado en batallas perdidas

que día tras día aún sueñas ganar.

 

Intenta salir y ser hoy distinto,

hallar en la calma tu fiel voluntad.

Lograr lo impensado, llegar muy profundo

y darte el eterno mensaje de paz.



Babilonia

 

Babilonia, en tus muros

calla y duerme mi pasado.

Tu silencio es mi deseo

más sentido, más deseado.

 

Por los siglos transcurridos

me arrodillo ante tus manos,

que entre piedras y sequías

cobijaron mi pasado.

 

Tú, gran sueño no soñado

tus riquezas se han llevado.

 

Ni caldeos, ni los persas,

faraones no han logrado,

poseerte no es posible

el silencio es tu pasado.

 

Tus recuerdos aún me duelen,

tantos seres enterrados.

No me olvides, hoy te pido

soy tu arena y tu pasado.

 

Hacia ti los hombres vamos.

Eres todo lo que amamos.

Hacia ti nos acercamos

respondiendo a tu llamado.

 

Bella tierra de proezas.

Tu belleza, tus mercados

donde encuentro las leyendas

de los héroes olvidados.

 

Tus dos ríos reconstruyen

tus recuerdos derribados,

que metales forasteros

despedazan sin cuidado.

 

Nadie sabe ya quién eres.

Nadie eso ha preguntado.

No imaginan que en tus ruinas

mi pasado se ha ocultado.

 

Si hoy pudieras ser mi sueño,

el que aun no he soñado.

Quisiera darte mi mundo

porque el tuyo, me lo has dado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El origen de este sueño es ajeno a mi razón.

Suspiré bajo mi almohada y ese cielo apareció.

Imponente ante los ojos de una vida sin pasión.

De unos días calculados entre tantos como hoy.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tu historia

 

Viviste en el desierto.

Distancias por caminar.

Comiste carne cruda.

Bebiste agua con sal.

 

Dormías bajo un cielo

de estrellas sin constelar.

Lo que tú necesitabas

lo alcanzaba tu mirar.

 

Corrías por las praderas y,

al igual que los venados,

amabas la primavera

y el aire de los veranos.

 

Andabas sólo y descalzo

sin lugar y sin un rumbo.

A nadie pertenecías

y nada era tuyo.

 

Un día cambiaste algo,

empezaste tú a desear.

Deseaste una “mejor” vida

deseaste tu “propio” lugar.

 

Osaste tener tu tierra

y a los sitios tú nombrar,

le diste nombre a las aguas

las  del río y las del mar.

 

Deseaste vivir seguro

con ingenio y gran destreza

armaste tus grandes muros

ya nunca más fuiste presa.

 

Hiciste crecer cultivos

de las más áridas tierras.

Tuviste tus animales,

sus crías, su sangre fresca.

 

Quisiste seguir teniendo

poder sobre los tuyos.

Marcaste la diferencia

trazando tu propio rumbo.

 

Luchaste y fuiste leyenda.

Venciste y fuiste vencido.

Tu sangre cayó a la tierra,

y tus sueños al vacío.

 

Ha pasado mucho tiempo,

y hoy sigues deseando

lo que en tu esencia no encuentras

siquiera aun soñando.

 

Quieres todo y nada tienes

porque todo lo has perdido.

Tú perdiste tu inocencia,

tus recuerdos , y tu olvido.

 

Andas igual sin rumbo

rumbo a ningún lugar.

Nadie te da ya nada

y a nadie has tú de dar.

 

 

Aún temes darte  cuenta

de tu triste realidad,

de tu tiempo transcurrido

de tus días sin volar.

 

Podrás tener amigo,

en un sitio, un lugar

con sinceras alegrías

sin vacíos  que llenar.

 

Deberás  apresurarte

pues no hay un día más

para gastarlo deseando

lo que no debiste desear.

 

Deberá ser tu alma

un templo, como un altar.

Dejarás todas tus cosas

a quien pueda precisar.

 

Perdonándote a ti mismo

otra vez a comenzar

construirás tu nueva vida

con justicia y con bondad.

 

 

Cuando hayas terminado

algo bello alcanzarás

Tus miserias y tus miedos

el viento los llevará.

 

 

Ya no habrá pesada carga.

Ya no habrás tú de desear.

Todo lo que esté en tu cuerpo

será un alma , y un mirar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                 Esos seres cercanos

 

                                                             Y algo sentí al verlos,

fue cercano a perdonar.

Al ver dolor en sus sueños

y oír sus miradas llorar.

 

Solitarios vagabundos

que rodean este umbral.

Pensativo ensimismado

sorprendieron mi pasar.

 

Avistaron mis sentidos

como islas en el mar

de deseos no cumplidos

de risueña voluntad.

 

Al mirarme preguntaron

cuanto deben esperar

las pasiones contenidas

que no pueden (en sus almas) aguardar.

 

Perdido en la gran neblina

no pude yo contestar

y escondí mis sentimientos

tras un muro de moral.

 

Me pidieron que siguiera

junto a ellos hasta el mar.

Me rogaron que esculpiera

una eterna y fiel bondad.

 

 

 

Hoy al fin ya los comprendo

y los volveré a buscar,

a quienes tanto necesito,

a quienes no dejé de amar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                         A veces

  

A veces allá en lo alto.

A veces en el abismo.

Así pasan mis días

buscándome a mí mismo.

 

Aún cuando no me encuentro

sigo buscando destinos,

pasiones abandonadas

al borde de los caminos.

 

Entre lo alto y lo profundo,

camino, me elevo y caigo.

Recorro mis emociones

desde amor a desarraigo.

 

Vislumbrar la sutil esencia

es lo que me desvela.

Y encuentro que la existencia

a veces nada y a veces vuela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Revíveme Antares

 

Revive Antares una vez más.

Revive Antares del sueño fugaz.

No lleves tu mundo a tantos extremos,

sé hoy como el aire, el agua y el viento.

Revive y llena de mí tu energía,

te entrego mis sueños, mis días, mi vida.

Revive y genera hoy nuevas miradas

no olvides que soy tu sol y tu alma.

Revive Antares de tenues cenizas

que hoy no son nada mas fueron sonrisas.

De amores perdidos, de amores sin tiempo,

de amores  mil brisas tan cerca del viento.

Revive mi alma que, como fuego,

genera sensibles y eternos deseos.

Y vuelve a mi sueño a ser nuevamente

después que la suerte extienda su horda,

y no juzgue nunca mi extraña mirada

pues hoy dice mucho y ayer tal vez nada.

Revive Antares del sueño fugaz.

Llévame de nuevo a ese, tu altar

en donde mis sueños coronan mis días

y seas mis alas, mi fiel alegría.

Revive mis sueños, de tenues cenizas

revive mi mundo que hoy está en trizas.

Perdona mi sueño por ser arrogante

y a mil otros sueños llevar por delante.

Revíveme Antares del sueño fugaz,

revíveme Antares, una vez más.

 

 

Un nuevo comenzar

 

Y no pudimos empezar.

Y aún junto a los recuerdos,

esos del alma y aquellos del cuerpo

¡ qué sinceras alegrías!

Y no reías.

 

Luego, en estrofas no ordenadas

de tristeza y de canción abandonadas,

no olvidaste ocultarme tu rencor.

Y no creías.

 

Y no pude encontrar

una nueva manera de amarte.

Intenté mucho pero siempre me faltó algo,

no lo que no tuve, sino lo que no pude imaginar.

No me buscabas.

 

Y una vez más,

casi dantesco ese escenario.

Era un Cervantes atormentado.

Dibujé más arena, para darle algo de playa

a quien naufraga en el océano sin mar y sin cielo

de tu corazón, ¿no sentías?.

 

Y nunca pudimos volver a empezar

pues nunca terminamos de terminar.

Y no reías.



Cansado de dibujar ausencias

 

Cansado de dibujar ausencias

con el lápiz del amor,

pedí colores al mar

pero él me los negó.

 

“Sólo tengo uno,

y aunque pidas por favor

es  el azul profundo

el color que tengo hoy”.

 

Volví a intentarlo

algún tiempo después,

con los árboles de otoño,

cuando vuelven a caer.

 

Y en sol de primavera

respondieron al gritar,

pues tan sólo concedieron

el azul crepuscular.

 

Ya llegó el momento.

Valió la pena esperar,

entre ríos de montaña

que no han conocido el mar.

 

Y ahí pasé mis días,

los que casi ni recuerdo,

donde pensé robarles

historias a los viajeros.

 

 

Y por fin casi seguro

de no haber logrado nada,

de repetir mil cuentos falsos,

de repetir historias pasadas.

 

Comprendí que te quería

aunque no tenía nada,

encontré lo que sentía

encontré lo que buscaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                          Soñarte

 

Perdón por soñarte estando despierto.

Perdón por amarte y hacerlo en secreto.

Es hoy, es el día, de hablar en silencio

no es triste la vida, no es lo que pienso.

 

Si sólo supieras mi cruel pensamiento,

mi historia perdida en siglos de cuentos.

No pude encontrarte allí en el viento,

no es sólo un suspiro, es más lo que siento.

 

Revive, despierta del cruel pensamiento,

mi historia perdida en siglos de cuentos.

Temores que a veces me suenan a tiempo,

palabras perdidas, palabras, y no miento.

 

Hoy pude olvidarte estando despierto.

Perdí cinco amores por estar en mis tiempos.

Hoy pude creerte sin ser sólo tiempo,

sin ser luces grises que olvidan momentos.

 

Puedes venir a verme, es más lo que siento,

no importa si es frío o amor lo que siento.

Dibujo cansado en mis noches de miedo

un eterno árbol triste, de azul pensamiento.

 

Perdona, perdona, hoy vuelvo y lamento

no haberte escuchado, ser sólo secretos

de pocas palabras que olvidan el tiempo

de hoy no ser nada, de ser hoy un viento.

 

Y encuentro motivos de causas sin miedo,

de amores perdidos que no sienten miedos

que amores eternos juegan con el viento

que amores perdidos se van sin lamentos.

 

No escuches su canto, es sólo sufrimiento.

No ofrecen consuelos, son siempre lamentos

lamentos perdidos, sin alma, sin cielo

son pobres jugadas que hoy, ya no siento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sueños y más sueños

 

Hay un mundo ajeno a tus sentidos.

Vislumbrantes escenarios

de montañas de mil años

que aguardan por tu llegada.

 

Está ahí afuera, cerca de tus sueños,

y no se esmera por presentarse

pues espera por tu casual llegada

para volver a darle color a tu porvenir.

 

Está junto a los lagos y lagunas

de los recuerdos y de los momentos por vivir.

Búscalos una vez más, junto a tus ojos

que aún no duermen por esperar.

 

Y ahí una vez más, descansarán tus sueños

y tu historia coloreará sus senderos

despintados por el olvido de quien abandona sus recuerdos.

Y tú serás feliz.

 

Y entonces volveremos a vernos,

en ese mundo distante que se acerca cada vez

que pienso que estoy junto a ti,

y ese mundo espera por mí.

 

 

 

 

 

 

 

Renacer una vez más en primavera

 

Renazco en cada primavera

y en cada verano.

Soy ave de mundos

de cielos lejanos.

 

No olvido nunca mi rumbo,

en él estoy siempre pensando

no es que me crea libre

es que vivo jugando.

 

Jugando a ser eterno

y a sentir otros veranos

acercarse mientras canto

alejarse cuando amo.

 

Y siempre estoy llegando

donde pocos pisan

donde hay color, donde hay llanto.

 

Y vuelvo en las primaveras

y vuelvo por otro canto

cuando las sirenas vuelan

cuando yo te canto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Oír sin sonidos

 

Sonidos silenciosos de lejanías.

Oscuros hombres rojos sin compañía.

Olvidos olvidados, pastores sin rebaños.

Están todos juntos y te están esperando.

 

Esperan que llegue el día, en el verano.

Esperan la compañía de los regalos,

aquellos que da esta vida,

aquellos que nunca llegan, aquellos que ya llegaron.

 

Y esperan frente a tu puerta

y entre otras multitudes,

entre mares de personas que trabajan

y entre tantos hombres solos que no aguardan.

 

Y ahí cuentan su historia a quien no la necesita,

Y allí encuentran la historia y se lastiman.

 

Lastiman sus ya hondas heridas del tiempo

y no  conducen a los nuevos recuerdos,

al campo ancestral de los momentos.

Y esperan por su turno cabizbajos

al costado del viejo barco abandonado.

 

¿Qué es esto que estoy contando?,

¿acaso tiene sentido o se lo he dado?

¿Para qué hay que tenerlo? si fue olvidado

aquel que existió siempre, que está a mi lado.

 

 

 

 

AUN (última poesía)

 

Tú, viento que estás perdido,

espacio sin un lugar,

mirada sin esperanza,

camino sin caminar.

 

Recuerdo empobrecido

por años de realidad.

Tú, designio no cumplido,

mentira casi verdad.

 

¿Recuerdas lo que me has dicho?

Me enseñaste a contemplar

lo necio de los caprichos,

lo sabio de perdonar.


Mitad aire, mitad arena

ni eres agua, ni eres sal

eres todo y eres nada


eres cielo y algo más.

 

Tú, gran viento que has llevado

tantas velas por el mar

nunca muestras tu cansancio,

nunca te he visto llorar.

 

Y todo es casi lo mismo,

                                                              somos barro celestial

somos sueños no soñados

                                                 que cruzamos el umbral.

 

 

 

 

 

 

 

Deseo perenne

 

 

El deseo es lo inmanente, lo  perenne, lo amoral.

Y es ahí dónde me encuentro y dónde pregunto si hay un lugar.

Ahí vivo y muero en tristes paradas, recuerdos rebeldes de otra ciudad.

Desde ahí  espero yo nuevas miradas que, como estrellas, hoy brillan más.

 

Es casi muy lejos en dónde habito.

Ahí yo respiro y vuelvo por más.

 

La poesía que no se refleja en las canciones de la ciudad,

vive una vida de resquemores, un débil aliento que no quedará.

 

Y no se altera su frágil esencia, que es permanencia  en lo unipolar.

Y no se aleja  de aquel que las lee, de aquel que las ama y a quien amarán.

Y no desvía sus intenciones  de otras nociones de realidad,

perdiendo de a poco su pertenencia a estilos estrictos de corte fugaz.

 

Y ahí siempre encuentro sutil poesía, risas y lágrimas aun por llorar.

Prefiero quedarme y casi sentirlo, tener en mi mano esa felicidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                            Suave Cielo

 

 

Es paz confundida con recuerdos,

caracoles con arena del ayer.

Son fragancias con amores celestiales,

que momentos tras momentos vuelvo a ver.

 

Es tormenta transformada luego en calma,

dulces vientos en un tibio atardecer.

Son mañanas que a veces no amanecen,

que me ruegan casi siempre “¡vuelve a ser!”.

 

La encontré cuando buscaba otros rumbos,

otros rumbos por el mundo terrenal,

en espacios nunca antes recorridos,

en caminos confundidos entre mil ríos de sal.

 

Paré despacio en aquel sendero hermoso.

Tomé su mano y preguntando por su luz,

respondió que no estaba aún encendida,

y me rogó que la guiara hacia el suave cielo azul.

 

Me quedé junto a ella muchas vidas,

como tantas otras veces y algunas veces más.

Perduró en las hojas de todos mis cuerpos,

y en el libro de mi alma escribió el renglón final.

 

Ahora comprendo el sentido de los sentidos. El sentido de ser contados en una canción.

El objeto y dirección de los latidos, cuando habitan los dos juntos en un mismo corazón.

 

Al verla sentí que lo diría. Lo dije y lo sentí como verdad.

Su piel sabía a fantasía. Sus labios... a eternidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuego extraño

 

 

Fuego extraño ya no eres lo que eras.

Tu calor es como el frío de este viento en primavera.

Sólo un tenue resplandor transformado en pensamientos,

las palabras se ocultaron, ya no dicen lo que siento.

 

Y el sentido se ha alejado, ya no importa lo que siento.

 

 

Frío extraño ya no enfrías como antes,

sólo esperas que el verano anticipe su llegada,

y dejarlo en sus comienzos en  un soplar de madrugadas.

 

Hoy entonces miro y pienso, observando el porvenir.

Mis presentes ya no duran, parten antes de venir.

Y no llego a reencontrarlos en memorias que se van,

en olvidos muy lejanos que me invitan a volar.

 

 

 

 

Casi un final

 

 

Y así termina la historia, casi como empezó.

Casi con las mismas palabras, casi con la misma pasión.

 

Nada ha sido igual como antes, todo se transformó,

El “yo mismo” ya no existe, es un alma y es amor.

 

Aunque pude evitarlo, eso nunca funcionó

ni siquiera entre sonrisas de impaciente condición.

 

Pero así es como lo hacemos, sin promesas de canción,

somos tan sólo sueños que añoramos ser “yo soy”.

 

Y así es como transcurrimos, entre mundos de razón.

Con  los frágiles “ayeres” construimos este “hoy”.

 

 

 


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