Vuelo Azul
Álvaro Gabriel Zopatti
Apuntar hacia una estrella y
soñar siempre llegar.
Avistar eternas huellas
sin dejar nunca de amar.
Entregar los sentimientos a los hijos del gran sol.
A los hijos de este cielo que hoy claman por tu voz.
Vuelo
azul
Vuelo azul alto en tus ojos
como un cielo singular
sin fronteras evidentes
en los vientos por cruzar.
No hay palabras que me digan
como hacerlo realidad,
no me enseñan ni me guían
nada pude yo encontrar.
Ese vuelo me libera
de la etérea libertad
que me inunda si no espero
que abandona al esperar.
¿Por qué tantos planeamientos
en mi vuelo sin volar?,
en tus ojos casi míos
donde amo aterrizar.
¿Y por qué pedir permiso?
si tu cuerpo es mi ciudad,
si tus sueños son los ríos
que te llevan a mi mar.
Al pedir hoy más verdades
que me ayuden a volar
sin cuidado ya me rindo
sin temor a despegar.
Palabras
abandonadas
Las palabras que hoy están abandonadas
buscan almas que le escriban al amor.
Vagan solas porque nadie las ampara
bajo estelas casi astrales de calor.
Buscan, buscan aires llenos de silencios
donde puedan descansar su corazón,
agotados de escapar de aquellos mundos,
aturdidos entre tanta sin razón.
Hoy encuentran su lugar y su refugio
en poemas muy amigos de la voz,
que ocultan sus tristezas mas profundas
tras mil letras bajo el nombre de “canción”.
No hay respuestas que convenzan a mi alma.
No hay sonidos que conmuevan a mi sol.
Sin misterios ¿de qué sirven las preguntas?
Si no existen, ¿las verdades de quién son?
Llanto austral
Llanto austral de azules pinos
nada dices esta noche del amor.
No me mires preguntándome qué siento,
no hallarás ya más respuestas en mi voz.
No invocaré hoy tu nombre por nada,
ya lo hice cuando estuve por partir
y perdí mi esfera cósmica en un sueño
que entre sueños aún sueño revivir.
Por palabras he perdido ya mi rumbo.
El silencio es mi única verdad.
Ya no pienso en temores tan profundos,
ya no espero por el día que vendrá.
Tiempo, tiempo es todo lo que deseo
y deseo fuertemente no desear
ni rogar por retazos de alegría
que no alcanzan para ser felicidad.
Dame hoy tu silencio más profundo,
nada menos, sólo eso y nada más.
Un silencio que me busque cuando pienso,
que me lleve donde pueda no pensar.
Fiel voluntad
Corriendo detrás de ese destino
sin preguntarle si iba hacia allá,
partiste en silencio a otro camino
pintando con tierra tu fiel voluntad.
Reñidos recuerdos se han desvanecido,
se han agotado de tanto esperar
a ser enterrados en campos de olvido
o a ser elevados a sueños de sal.
Dejaste de lado vivencias mundanas,
esquivos deseos de un cielo fugaz.
Cambiaste tu mundo y sus tiernas miradas
por ojos dolidos que no pueden más
Dolores pasados, historias lejanas
componen tu esencia que exige verdad,
trazándote un mapa de heridas eternas
que marcan tu alma y tu fiel voluntad.
No puedes salir de ese cruel laberinto
intentas e intentas poderte elevar,
quedaste atrapado en batallas perdidas
que día tras día aún sueñas ganar.
Intenta salir y ser hoy distinto,
hallar en la calma tu fiel voluntad.
Lograr lo impensado, llegar muy profundo
y darte el eterno mensaje de paz.
Babilonia
Babilonia, en tus muros
calla y duerme mi pasado.
Tu silencio es mi deseo
más sentido, más deseado.
Por los siglos transcurridos
me arrodillo ante tus manos,
que entre piedras y sequías
cobijaron mi pasado.
Tú, gran sueño no soñado
tus riquezas se han llevado.
Ni caldeos, ni los persas,
faraones no han logrado,
poseerte no es posible
el silencio es tu pasado.
Tus recuerdos aún me duelen,
tantos seres enterrados.
No me olvides, hoy te pido
soy tu arena y tu pasado.
Hacia ti los hombres vamos.
Eres todo lo que amamos.
Hacia ti nos acercamos
respondiendo a tu llamado.
Bella tierra de proezas.
Tu belleza, tus mercados
donde encuentro las leyendas
de los héroes olvidados.
Tus dos ríos reconstruyen
tus recuerdos derribados,
que metales forasteros
despedazan sin cuidado.
Nadie sabe ya quién eres.
Nadie eso ha preguntado.
No imaginan que en tus ruinas
mi pasado se ha ocultado.
Si hoy pudieras ser mi sueño,
el que aun no he soñado.
Quisiera darte mi mundo
porque el tuyo, me lo has dado.
El origen de este sueño es ajeno a mi razón.
Suspiré bajo mi almohada y ese cielo
apareció.
Imponente ante los ojos de una vida sin
pasión.
De unos días calculados entre tantos como
hoy.
Tu historia
Viviste en el desierto.
Distancias por caminar.
Comiste carne cruda.
Bebiste agua con sal.
Dormías bajo un cielo
de estrellas sin constelar.
Lo que tú necesitabas
lo alcanzaba tu mirar.
Corrías por las praderas y,
al igual que los venados,
amabas la primavera
y el aire de los veranos.
Andabas sólo y descalzo
sin lugar y sin un rumbo.
A nadie pertenecías
y nada era tuyo.
Un día cambiaste algo,
empezaste tú a desear.
Deseaste una “mejor” vida
deseaste tu “propio” lugar.
Osaste tener tu tierra
y a los sitios tú nombrar,
le diste nombre a las aguas
las del
río y las del mar.
Deseaste vivir seguro
con ingenio y gran destreza
armaste tus grandes muros
ya nunca más fuiste presa.
Hiciste crecer cultivos
de las más áridas tierras.
Tuviste tus animales,
sus crías, su sangre fresca.
Quisiste seguir teniendo
poder sobre los tuyos.
Marcaste la diferencia
trazando tu propio rumbo.
Luchaste y fuiste leyenda.
Venciste y fuiste vencido.
Tu sangre cayó a la tierra,
y tus sueños al vacío.
Ha pasado mucho tiempo,
y hoy sigues deseando
lo que en tu esencia no encuentras
siquiera aun soñando.
Quieres todo y nada tienes
porque todo lo has perdido.
Tú perdiste tu inocencia,
tus recuerdos , y tu olvido.
Andas igual sin rumbo
rumbo a ningún lugar.
Nadie te da ya nada
y a nadie has tú de dar.
Aún temes darte cuenta
de tu triste realidad,
de tu tiempo transcurrido
de tus días sin volar.
Podrás tener amigo,
en un sitio, un lugar
con sinceras alegrías
sin vacíos
que llenar.
Deberás
apresurarte
pues no hay un día más
para gastarlo deseando
lo que no debiste desear.
Deberá ser tu alma
un templo, como un altar.
Dejarás todas tus cosas
a quien pueda precisar.
Perdonándote a ti mismo
otra vez a comenzar
construirás tu nueva vida
con justicia y con bondad.
Cuando hayas terminado
algo bello alcanzarás
Tus miserias y tus miedos
el viento los
llevará.
Ya no habrá pesada carga.
Ya no habrás tú de desear.
Todo lo que esté en tu cuerpo
será un alma , y un mirar.
Esos seres cercanos
Y algo sentí al verlos,
fue cercano a perdonar.
Al ver dolor en sus sueños
y oír sus miradas llorar.
Solitarios vagabundos
que rodean este umbral.
Pensativo ensimismado
sorprendieron mi pasar.
Avistaron mis sentidos
como islas en el mar
de deseos no cumplidos
de risueña voluntad.
Al mirarme preguntaron
cuanto deben esperar
las pasiones contenidas
que no pueden (en sus almas) aguardar.
Perdido en la gran neblina
no pude yo contestar
y escondí mis sentimientos
tras un muro de moral.
Me pidieron que siguiera
junto a ellos hasta el mar.
Me rogaron que esculpiera
una eterna y fiel bondad.
Hoy al fin ya los comprendo
y los volveré a buscar,
a quienes tanto necesito,
a quienes no dejé de amar.
A veces
A veces allá en lo alto.
A veces en el abismo.
Así pasan mis días
buscándome a mí mismo.
Aún cuando no me encuentro
sigo buscando destinos,
pasiones abandonadas
al borde de los caminos.
Entre lo alto y lo profundo,
camino, me elevo y caigo.
Recorro mis emociones
desde amor a desarraigo.
Vislumbrar la sutil esencia
es lo que me desvela.
Y encuentro que la existencia
a veces nada y a veces vuela.
Revíveme Antares
Revive
Antares una vez más.
Revive
Antares del sueño fugaz.
No lleves
tu mundo a tantos extremos,
sé hoy
como el aire, el agua y el viento.
Revive y
llena de mí tu energía,
te
entrego mis sueños, mis días, mi vida.
Revive y
genera hoy nuevas miradas
no
olvides que soy tu sol y tu alma.
Revive
Antares de tenues cenizas
que hoy
no son nada mas fueron sonrisas.
De amores
perdidos, de amores sin tiempo,
de
amores mil brisas tan cerca del viento.
Revive mi
alma que, como fuego,
genera
sensibles y eternos deseos.
Y vuelve
a mi sueño a ser nuevamente
después
que la suerte extienda su horda,
y no
juzgue nunca mi extraña mirada
pues hoy
dice mucho y ayer tal vez nada.
Revive
Antares del sueño fugaz.
Llévame
de nuevo a ese, tu altar
en donde
mis sueños coronan mis días
y seas
mis alas, mi fiel alegría.
Revive
mis sueños, de tenues cenizas
revive mi
mundo que hoy está en trizas.
Perdona
mi sueño por ser arrogante
y a mil
otros sueños llevar por delante.
Revíveme
Antares del sueño fugaz,
revíveme
Antares, una vez más.
Un nuevo comenzar
Y no pudimos empezar.
Y aún junto a los recuerdos,
esos del alma y aquellos del cuerpo
¡ qué sinceras alegrías!
Y no reías.
Luego, en estrofas no ordenadas
de tristeza y de canción abandonadas,
no olvidaste ocultarme tu rencor.
Y no creías.
Y no pude encontrar
una nueva manera de amarte.
Intenté mucho pero siempre me faltó algo,
no lo que no tuve, sino lo que no pude
imaginar.
No me buscabas.
Y una vez más,
casi dantesco ese escenario.
Era un Cervantes atormentado.
Dibujé más arena, para darle algo de playa
a quien naufraga en el océano sin mar y sin
cielo
de tu corazón, ¿no sentías?.
Y nunca pudimos volver a empezar
pues nunca terminamos de terminar.
Y no reías.
Cansado de dibujar ausencias
Cansado de dibujar ausencias
con el lápiz del amor,
pedí colores al mar
pero él me los negó.
“Sólo tengo uno,
y aunque pidas por favor
es el
azul profundo
el color que tengo hoy”.
Volví a intentarlo
algún tiempo después,
con los árboles de otoño,
cuando vuelven a caer.
Y en sol de primavera
respondieron al gritar,
pues tan sólo concedieron
el azul crepuscular.
Ya llegó el momento.
Valió la pena esperar,
entre ríos de montaña
que no han conocido el mar.
Y ahí pasé mis días,
los que casi ni recuerdo,
donde pensé robarles
historias a los viajeros.
Y por fin casi seguro
de no haber logrado nada,
de repetir mil cuentos falsos,
de repetir historias pasadas.
Comprendí que te quería
aunque no tenía nada,
encontré lo que sentía
encontré lo que buscaba.
Soñarte
Perdón por soñarte estando despierto.
Perdón por amarte y hacerlo en secreto.
Es hoy, es el día, de hablar en silencio
no es triste la vida, no es lo que pienso.
Si sólo supieras mi cruel pensamiento,
mi historia perdida en siglos de cuentos.
No pude encontrarte allí en el viento,
no es sólo un suspiro, es más lo que siento.
Revive, despierta del cruel pensamiento,
mi historia perdida en siglos de cuentos.
Temores que a veces me suenan a tiempo,
palabras perdidas, palabras, y no miento.
Hoy pude olvidarte estando despierto.
Perdí cinco amores por estar en mis tiempos.
Hoy pude creerte sin ser sólo tiempo,
sin ser luces grises que olvidan momentos.
Puedes venir a verme, es más lo que siento,
no importa si es frío o amor lo que siento.
Dibujo cansado en mis noches de miedo
un eterno árbol triste, de azul pensamiento.
Perdona, perdona, hoy vuelvo y lamento
no haberte escuchado, ser sólo secretos
de pocas palabras que olvidan el tiempo
de hoy no ser nada, de ser hoy un viento.
Y encuentro motivos de causas sin miedo,
de amores perdidos que no sienten miedos
que amores eternos juegan con el viento
que amores perdidos se van sin lamentos.
No escuches su canto, es sólo sufrimiento.
No ofrecen consuelos, son siempre lamentos
lamentos perdidos, sin alma, sin cielo
son pobres jugadas que hoy, ya no siento.
Sueños y más sueños
Hay un mundo ajeno a tus sentidos.
Vislumbrantes escenarios
de montañas de mil años
que aguardan por tu llegada.
Está ahí afuera, cerca de tus sueños,
y no se esmera por presentarse
pues espera por tu casual llegada
para volver a darle color a tu porvenir.
Está junto a los lagos y lagunas
de los recuerdos y de los momentos por
vivir.
Búscalos una vez más, junto a tus ojos
que aún no duermen por esperar.
Y ahí una vez más, descansarán tus sueños
y tu historia coloreará sus senderos
despintados por el olvido de quien abandona
sus recuerdos.
Y tú serás feliz.
Y entonces volveremos a vernos,
en ese mundo distante que se acerca cada vez
que pienso que estoy junto a ti,
y ese mundo espera por mí.
Renacer una vez más en primavera
Renazco en cada primavera
y en cada verano.
Soy ave de mundos
de cielos lejanos.
No olvido nunca mi rumbo,
en él estoy siempre pensando
no es que me crea libre
es que vivo jugando.
Jugando a ser eterno
y a sentir otros veranos
acercarse mientras canto
alejarse cuando amo.
Y siempre estoy llegando
donde pocos pisan
donde hay color, donde hay llanto.
Y vuelvo en las primaveras
y vuelvo por otro canto
cuando las sirenas vuelan
cuando yo te canto.
Oír sin sonidos
Sonidos silenciosos de lejanías.
Oscuros hombres rojos sin compañía.
Olvidos olvidados, pastores sin rebaños.
Están todos juntos y te están esperando.
Esperan que llegue el día, en el verano.
Esperan la compañía de los regalos,
aquellos que da esta vida,
aquellos que nunca llegan, aquellos que ya
llegaron.
Y esperan frente a tu puerta
y entre otras multitudes,
entre mares de personas que trabajan
y entre tantos hombres solos que no
aguardan.
Y ahí cuentan su historia a quien no la
necesita,
Y allí encuentran la historia y se lastiman.
Lastiman sus ya hondas heridas del tiempo
y no
conducen a los nuevos recuerdos,
al campo ancestral de los momentos.
Y esperan por su turno cabizbajos
al costado del viejo barco abandonado.
¿Qué es esto que estoy contando?,
¿acaso tiene sentido o se lo he dado?
¿Para qué hay que tenerlo? si fue olvidado
aquel que existió siempre, que está a mi
lado.
AUN (última poesía)
Tú, viento que estás perdido,
espacio sin un lugar,
mirada sin esperanza,
camino sin caminar.
Recuerdo empobrecido
por años de realidad.
Tú, designio no cumplido,
mentira casi verdad.
¿Recuerdas lo que me has dicho?
Me enseñaste a contemplar
lo necio de los caprichos,
lo sabio de perdonar.
Mitad aire, mitad arena
ni eres agua, ni eres sal
eres todo y eres nada
eres cielo y algo más.
Tú, gran viento que has llevado
tantas velas por el mar
nunca muestras tu cansancio,
nunca te he visto llorar.
Y todo es casi lo mismo,
somos barro celestial
somos sueños no soñados
que cruzamos el umbral.
Deseo perenne
El deseo es lo inmanente, lo perenne, lo amoral.
Y es ahí dónde me encuentro y dónde pregunto
si hay un lugar.
Ahí vivo y muero en tristes paradas,
recuerdos rebeldes de otra ciudad.
Desde ahí
espero yo nuevas miradas que, como estrellas, hoy brillan más.
Es casi muy lejos en dónde habito.
Ahí yo respiro y vuelvo por más.
La poesía que no se refleja en las canciones
de la ciudad,
vive una vida de resquemores, un débil
aliento que no quedará.
Y no se altera su frágil esencia, que es
permanencia en lo unipolar.
Y no se aleja de aquel que las lee, de aquel que las ama y
a quien amarán.
Y no desvía sus intenciones de otras nociones de realidad,
perdiendo de a poco su pertenencia a estilos
estrictos de corte fugaz.
Y ahí siempre encuentro sutil poesía, risas
y lágrimas aun por llorar.
Prefiero quedarme y casi sentirlo, tener en
mi mano esa felicidad.
Suave
Cielo
Es paz confundida con recuerdos,
caracoles con arena del ayer.
Son fragancias con amores celestiales,
que momentos tras momentos vuelvo a ver.
Es tormenta transformada luego en calma,
dulces vientos en un tibio atardecer.
Son mañanas que a veces no amanecen,
que me ruegan casi siempre “¡vuelve a ser!”.
La encontré cuando buscaba otros rumbos,
otros rumbos por el mundo terrenal,
en espacios nunca antes recorridos,
en caminos confundidos entre mil ríos de sal.
Paré despacio en aquel sendero hermoso.
Tomé su mano y preguntando por su luz,
respondió que no estaba aún encendida,
y me rogó que la guiara hacia el suave cielo
azul.
Me quedé junto a ella muchas vidas,
como tantas otras veces y algunas veces más.
Perduró en las hojas de todos mis cuerpos,
y en el libro de mi alma escribió el renglón
final.
Ahora comprendo el sentido de los sentidos. El
sentido de ser contados en una canción.
El objeto y dirección de los latidos, cuando
habitan los dos juntos en un mismo corazón.
Al verla sentí que lo diría. Lo dije y lo sentí
como verdad.
Su piel sabía a fantasía. Sus labios... a
eternidad.
Fuego extraño
Fuego extraño ya no eres lo que eras.
Tu calor es como el frío de este viento en
primavera.
Sólo un tenue resplandor transformado en
pensamientos,
las palabras se ocultaron, ya no dicen lo que
siento.
Y el sentido se ha alejado, ya no importa lo
que siento.
Frío extraño ya no enfrías como antes,
sólo esperas que el verano anticipe su llegada,
y dejarlo en sus comienzos en un soplar de madrugadas.
Hoy entonces miro y pienso, observando el
porvenir.
Mis presentes ya no duran, parten antes de
venir.
Y no llego a reencontrarlos en memorias que se
van,
en olvidos muy lejanos que me invitan a volar.
Casi un final
Y así termina la historia, casi como empezó.
Casi con las mismas palabras, casi con la misma
pasión.
Nada ha sido igual como antes, todo se
transformó,
El “yo mismo” ya no existe, es un alma y es
amor.
Aunque pude evitarlo, eso nunca funcionó
ni siquiera entre sonrisas de impaciente
condición.
Pero así es como lo hacemos, sin promesas de
canción,
somos tan sólo sueños que añoramos ser “yo
soy”.
Y así es como transcurrimos, entre mundos de
razón.
Con los frágiles
“ayeres” construimos este “hoy”.
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